Venía yo contándole batallitas a mi compadre. Que ahora las cosas no son como antes. En mis tiempos todo era mejor, incluso cuando era peor. Recuerdo que mi compadre me dijo un día no sé qué sobre no sé quién y luego nos lo encontramos y era totalmente verdad. Hoy en día no te puedes fiar de nada. Cualquier pintamonas viene y … ah, sí, los jóvenes. Es que los jóvenes de ahora no son como éramos los de antes. Los jóvenes de entonces éramos mucho mejor. Dónde vas a ir a parar. Sin móviles, sin tele, sin casi nada, pero mucho mejores. De más calidad, se entiende. Cuánta tontería tienen los jóvenes. Esto se arreglaba con … ¿Qué estaba diciendo yo?

Bueno, a lo que iba. Que antes la vida era mucho mejor. Con cuatro cosas nos arreglábamos. Pero ahora, madre mía, ahora. Ahora es que parece que nunca se tiene suficiente. Antes comíamos quince del mismo plato y nadie se quejaba, y dormíamos cuatro en la misma cama y nadie se quejaba, y trabajábamos en cuatro sitios al mismo tiempo y todavía teníamos tiempo para ayudar a mi madre. Lo dicho, que antes todo era mejor. Pero ahora, ay, ahora. No me tiréis de la lengua que empiezo y no sé parar.

Que antes todo era mejor, eso está claro. Los sabores, los colores, los olores … bueno, los olores no todos. Aunque a veces me pregunto si es cosa de la vida o de que mis sentidos pierden brío porque el médico le ha dicho a mi mujer que cuando … ¿de qué estaba hablando yo? Ah, sí. Menos mal que está escrito aquí. Que antes todo era mejor.

No había escritores de pacotilla que te calentaran la cabeza con sus batallitas, como pasa ahora con el internet. Antes los escritores gastaban camiseta interior, camisa y americana. Incluso en verano. Sobre todo en verano. Y eso que en verano hace un calor de mil demonios que no sé cómo podían aguantar en sitios como … ya me he ido por los cerros de Úbeda otra vez. Por cierto, ¿de donde vendrá esa frase?

Bueno, pues eso, que antes todo era mejor. Eso está claro. ¿O no?

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De vocación sus labores, este viejo podría haber hecho algo de provecho si no hubiera sido él mismo. Podría haber sido el peor de los periodistas si no se lo hubiera propuesto. Podría haber sido un gran hombre de ciencia si la inteligencia, el talento, la tenacidad y una mente despierta le hubieran acompañado. Podría haber sido un artista si hubiera gozado de la impostura. Es por eso que es arduo poner notas biográficas de quien apenas ha vivido.

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