Eso nos repetimos en el POLLO de manera constante, porque lo hemos leído en algún lado y confiamos en que algún día llegue a ser verdad. Pero de momento somos más fieles al No te levantes de la cama si no te obligan. No tiene el relumbrón de la tonadilla que da título a este articulillo pero nos ha proporcionado interesantes experiencias contrastadas sobre la vigilia y el sueño, para menoscabo de la primera.

Pero como de vez en cuando te acuestas sabiendo algo nuevo o, todavía mejor, igual aprendes algo nuevo estando acostado, pues no hay que desdeñar la frase por mucho que sea totalmente contraria a la idiosincrasia de El POLLO. Como muestra un botón.

Nos hemos topado en internet con una imagen que recoge bellos términos de la lengua castellana y su explicación. Domeñamos la mayor parte de ellos pero hay cuatro de ellos que nos han encantado y que hemos decidido adoptar de manera inmediata: serendipia, limerencia, arrebol e inmarcesible.

A excepción de limerencia, que es la primera vez que la leemos, el resto nos sonaba. De hecho, y como es costumbre en El POLLO, ya las habíamos usado de manera totalmente errónea. No se piense usted que de manera involuntaria, no. Siguiendo una de nuestras costumbres más notorias y arraigadas siempre hemos utilizado vocablos que no conocemos bien, de manera totalmente voluntaria con el fin de darnos importancia y parecer más cultos que los demás. Siempre teniendo la certeza de que nuestro interlocutor se lo va a tragar con patas y todo.

—Caramba, parece que la serendipia de estos tiempos bordea la limerencia. Si no se pone coto al arrebol vamos a llegar a una situación inmarcesible. —Esta podría ser una frase típica de un miembro de El POLLO.

Pero leemos en el DRAE online que serendipia es un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. Arrebol es el color rojo, especialmente el de las nubes iluminadas por los rayos del sol o el del rostro. Inmarcesible significa que no se puede marchitar y limerencia, que no existe en el DRAE pero que se explica en este artículo, es el estado mental involuntario que resulta de una atracción romántica hacia alguien por el que se siente una necesidad obsesiva de ser correspondido.

Pero como todas estas definiciones pueden parecer algo esotéricas para el ciudadano de a pie El POLLO le pone ahora unos ejemplos que puede disfrutar desde la placidez de su sofá.

¿Recuerda usted cuando de niño su padre le decía que dejara de jugar con eso porque lo iba a romper, pero usted seguía jugando con ello hasta que lo rompía? Entonces su padre le propinaba un sonoro sopapo. Eso es serendipia. Usted no buscaba romper lo que rompió, pero obtuvo el hallazgo valioso de que si volvía a romper algo cuando su padre le dijera que lo dejara, volvería a haber serendipia en sus mofletes. Por otro lado, la serendipia que su padre le había propinado le dejó un arrebol inmarcesible en las mejillas, visible para los demás y sensible para usted, similar en fondo y forma a aquel arrebol de una muchacha en flor inmarcesible que suspira transida de limerencia cuando la imagen de su amado le viene a la mente. Pero si usted salvó la rotura de lo que fuere en el último momento gracias a una prodigiosa casualidad, una sensación similar a la limerencia se apoderó de usted, aunque su padre seguro que pensó que usted tenía una flor inmarcesible en el culo y que se había librado por los pelos de una buena serendipia y su consiguiente arrebol.

Más claro agua.

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De vocación sus labores, este viejo podría haber hecho algo de provecho si no hubiera sido él mismo. Podría haber sido el peor de los periodistas si no se lo hubiera propuesto. Podría haber sido un gran hombre de ciencia si la inteligencia, el talento, la tenacidad y una mente despierta le hubieran acompañado. Podría haber sido un artista si hubiera gozado de la impostura. Es por eso que es arduo poner notas biográficas de quien apenas ha vivido.

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