Mi ahijado me contó el otro día lo que es un espoiler. Para otros incautos como el menda, un espoiler es lo que antes venía a ser un «no me cuentes el final», «no me la chafes» y otras frases similares. Pero a mi los espoilers me gustan. Soy de esos.

Me encantan las buenas películas, pero también me encantan, desde siempre, los corrillos con mis amigos hablando de cine. No hablamos de encuadres, actuaciones o giros argumentales. Siempre contamos la historia, nos emocionamos, reímos o asombramos de las escenas que más nos han impactado.

Ten en cuenta que somos viejos y cuando éramos niños no teníamos suficiente dinero ni independencia para ir a ver todas las películas que se estrenaban en mi ciudad. La tele te cebaba a clásicos de todo corte pero ninguno con menos de 2 o 3 años desde su estreno y en ocasiones con más de una década. Pero ir al cine quedaba limitado a las Navidades y alguna que otra festividad, además de todos los reestrenos posibles en los cines de verano. Todo ello podía contabilizar un total de 10 películas al año a lo sumo. Sí, ver 12 películas en el cine era un buen año de cine.

Además, una vez que la película se quitaba de la cartelera ya no había manera de volver a verla durante varios años … hasta que llegaron los videoclubs. Pero esa es otra historia.

Por eso, a la hora del bocata vespertino en verano, nos juntábamos todos los amigos en un bordillo y, entre bocado y bocado, nos contábamos las películas que más nos habían gustado.

Cada uno tenía una peli que contaba mejor o recordaba una escena que el resto había olvidado, y las conversaciones siempre derivaban hacia cuestiones fundamentales sobre la inmortalidad de los vampiros, la puntería asombrosa de los indios y vaqueros, las traiciones imperdonables, los tortazos para morirte de risa y las acciones valerosas.

Y nos asustábamos, asombrábamos, indignábamos, reíamos y admirábamos cada una de las veces que se contaba. Por supuesto, también caían palos cuando alguien contaba algo mal.

A día de hoy me sigue encantando que me cuenten películas. Y tú podrás decir que prefieres descubrirlo por ti mismo en la pantalla. O que es una falta de respeto a la obra cinematográfica. Pero me encantan las dos cosas. Es más, he visto muchas películas porque me las habían contado muy bien, y luego no eran para tanto. Pero las grandes películas, las obras maestras, da lo mismo que te las cuenten. Puedes volver a verlas una y otra vez y cada vez son mejores.

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De vocación sus labores, este viejo podría haber hecho algo de provecho si no hubiera sido él mismo. Podría haber sido el peor de los periodistas si no se lo hubiera propuesto. Podría haber sido un gran hombre de ciencia si la inteligencia, el talento, la tenacidad y una mente despierta le hubieran acompañado. Podría haber sido un artista si hubiera gozado de la impostura. Es por eso que es arduo poner notas biográficas de quien apenas ha vivido.

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