Me encuentro en Espinof un artículo bajo el título de «Las 33 mejores películas en blanco y negro de todos los tiempos» e inmediatamente, incluso antes de leerlo, pienso, esto es un cante en toda regla.

La modestia en estos tiempos es rara avis. Las listas de «mejores», «imprescindibles,» y otros superlativos están a la orden del día. Hay que ganar la atención del lector sea como sea y convertir en absoluto lo que es una cuestión de subjetivismo puro y duro es uno de los recursos más usados por los periodistas y blogueros aficionados a las listas. Bien, no hay que escurrir más el trapo. Nadie leería un artículo llamado mis 33 películas favoritas en blanco y negro porque nadie me conoce como para decir «oh, ¿cuáles serán sus 33 películas favoritas?» Eso funciona con famosos. «Las 33 películas favoritas de Cristiano Romualdo». Y la peña cae como moscas. Recurso marrullero pero efectivo.

Luego está el tema del 33. ¿Por qué 33? ¿Se cansó de añadir más? ¿No se le ocurrían más? El autor, Víctor López G., no es tan sensacionalista en la explicación como en el título y advierte de que hay más películas en el tintero pero que todas las que enumera están entre sus favoritas. Pero, ¿por qué 33? Yo me hago a la idea de que empezó a poner las que más le gustaban de memorieta y luego las contó, porque si te ciñes a sólo 10, que es una cifra estándar, tienes que hacer una criba intensa, y si dices 100 o 50, pues ya tienes que tirar de apoyo documental para completar la lista. Pero si estás con tus amigos y empezáis una lista, pues cuando se acabe se ha acabado.

No me interesa su contenido que es totalmente subjetivo. Si la hiciera yo coincidiría en una gran parte de ellas, especialmente en las clásicas, pero eliminaría las cuatro que no he visto por otras de la época clásica y alguna otra que me parecen películas decentes pero no están en la cumbre de mis gustos. He visto pelis en blanco y negro mejores que Toro Salvaje, El Odio o El Hombre que Nunca Estuvo Allí, a pesar de que sean buenas películas. Y tendría que incrementar la lista en varias docenas más.

De todos modos, lo que más me chirría de esta clasificación es precisamente poner en la misma lista películas que deciden rodar en blanco y negro como una opción estética frente a otras que lo usaron porque no les quedaba más remedio, ya fuera por presupuesto o porque no había alternativa técnica. Es confundir la velocidad con el tocino. No caigamos en el listismo. No hace falta.

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De vocación sus labores, este viejo podría haber hecho algo de provecho si no hubiera sido él mismo. Podría haber sido el peor de los periodistas si no se lo hubiera propuesto. Podría haber sido un gran hombre de ciencia si la inteligencia, el talento, la tenacidad y una mente despierta le hubieran acompañado. Podría haber sido un artista si hubiera gozado de la impostura. Es por eso que es arduo poner notas biográficas de quien apenas ha vivido.

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