La vida privada de Fini

La Mala IV

Pero si hay un apartado en el que me sentía especialmente ignorante respecto a Fini era en amoríos, filias y fobias en familia y amigos. Más allá de las relaciones con nosotros sólo sabía que había tenido algunos novietes porque había oído mencionar nombres de hombre en conversaciones entre las mujeres de casa, pero nunca trajo a nadie a casa, ni le oí pronunciar el nombre de ninguno de ellos.

Lo más cercano que pude saber fue cuando un día en el que la esperábamos a comer acabó por llamar y decir que no venía. Maricarmen dijo que «había roto con su novio y no tenía el ánimo para venir».

En mi reducida mollera desde siempre he considerado que Fini no podía tener novio fijo o marido. No por temas de personalidad o carácter o atractivo, sino porque desde siempre ha andado empantanada en el trabajo. Me daba a mi que esa era la principal razón de no haber encontrado novio estable. No me crea tan cerril. Soy plenamente consciente de que podía haber miles de razones, desde que simplemente no le apeteciera tener pareja o prefiriera una vida discreta al margen del compromiso. Pero yo me hago mis cábalas.

Y no soy tan frívolo como para pensar que pudiera haber una causa física. Fini era una chica perfectamente normal. De hecho me daba por pensar que era excesivamente normal. Que era tan normal que no era normal ser tan normal. Que de normal se pasaba. Y efectivamente, cuando te quedabas mirando detenidamente a Fini podías ver que, de hecho, en toda su normalidad, era bastante bien parecida.

Y sin embargo esa percepción me llegó más tarde, cuando traté de observar objetivamente cómo era. Siempre tuvimos en mi casa debilidad por Fini y nunca fuimos objetivos. Al menos yo nunca lo fui. Como decía mi padre … «y la cucaracha mamá le dice a sus cucarachitas ay qué guapas que son mis niñas.» Pues eso, que como una más de la familia, nunca se me ocurrió poner en balanza el físico de Fini pero que no había nada que objetar al respecto.

La cosa es que no es mi estilo interrogar a la gente sobre su vida privada. Eso me convierte no sólo en el peor escritor, sino en el peor detective, policía, periodista y portero de la humanidad. Por eso nunca había pasado de hacer las manidas preguntas y chascarrillos sobre su vida amorosa y Fini nunca había querido ir más allá de unas cuantas medio respuestas esquivas. Cada uno en su casa y dios en la de todos.

En cuanto al resto de su vida privada, sé que siempre había sido el ojito derecho de su padre y el izquierdo de su madre y su hermana.

Sé que Maricarmen es su amiga más cercana y que mantiene relaciones más bien superficiales con el resto de compañeras de instituto. Fuera de estos círculos desconocía totalmente si tenía amigos, compañeros de trabajo con los que se llevaba bien o cualquier otro conocido.

Así que los párrafos anteriores se pueden resumir en sólo sé que no sé nada. Su vida privada era una gran incógnita para mi, si alguna vez me hubiera parado a pensarlo, pero es que no valgo yo para eso. Así que sólo cuando comencé a darme cuenta de lo poco que la conocía, me di cuenta de lo enormemente poco que la conocía.

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